Capítulo 37. Primera vez
Él buscó en la mesa de luz, colocó la funda de látex, y se acercó de nuevo… ella confiaba en él, que en el tiempo en que lo conocía había cumplido cada promesa que había hecho.
El miedo que sentía antes se había diluido a medida que aumentaba su excitación, se sentía preparada, entregada.
Marco se acercó a Ámbar, listo para probarla, sus ojos dorados brillaban como brasas en la semipenumbra de la habitación.
Ella respiraba agitada, expectante.
-Iré despacio, Ámbar… tú dime si te duele…
Con suav