Heib
Después de la mejor mamada jamás recibida, mi hermosa compañera me dice que me ama, no sé porque mi cerebro tarda en procesarlo, pero estoy seguro de lo que escuche, mi lobo está eufórico, él ya sabía que ella nos amaría, pero después de tantos líos, complicaciones y malos entendidos yo estaba empezando a dudarlo, no creí ganarme el amor de mi compañera y pensé que la había perdido un centenar de veces, pero ahora con ella desnuda en mis manos y sus labios rosados aún pegajosos por mi corr