HEIB
El complejo turístico donde se esperaban los viajeros en verano era un lugar a varios kilómetros del pueblo, era una zona humana y el dueño era un hombre joven, mi frenética carrera llegó a su fin pronto, llegué al complejo bien vestido pero con mi placa
—Señor, en este momento necesito que me informe las cabañas que están ocupadas, cuántas personas están allí de inmediato — el joven reconoce mi autoridad y de inmediato pasa al lado por su computadora, tecleo un poco y me dijo
—La cab