Lileet
Pasan dos días eternos en el hospital, odio esos lugares, son fríos y dejan esa sensación de dolor y cansancio que se adhiere a todo lo toca, estoy feliz de salir de ahí .
Llegar a la cabaña de Heib es refrescante, este lugar se siente como mio, suelto un suspiro cuando cerramos la puesta a nuestras espaldas, es realmente pacífico estar de nuevo en este lugar seguro, se que le debo una disculpa a Heib y voy a dársela.
—Heib, quiero decirte algo— su cara radiante cae en picada —¿te quie