La desesperación palpable de mi lobo me despertó no mucho después de haberme dormido por completo, había buscado a mi compañera nuevamente y me di cuenta de que me excedí un poco, mi lobo había hecho de las suyas, y aunque mi compañera no se quejó por los rastros de dientes en su pecho y vientre sabía que mañana lo sentiría, pero aun no entendía la necesidad de mi lobo por no dejarme disfrutar de ella dormida en mis brazos, intente calmarlo con el pensamiento de nuestra compañera dormida a nues