Heib
Mi compañera estaba deseosa en mis manos, no podía dejarla sufrir más , el olor a su necesidad tenia drogada mi cabeza, mi lobo meneaba la cola en aprobación, para él esto se había tardado demasiado, seguí besándola hasta que sus piernas tocaron el colchón, la empuje un poco para que callera de espaldas y me deleite con la vista, sus labios estaban hinchados, sus ojos llenos de lujuria, su cabello se había soltado y estaba esparcido por la sabana, ella era una visión celestial, me abalanc