Sarah Brown
Habíamos llegado a Escocia, mi corazón revoloteaba en mi pecho de alegría y felicidad. Iba a ver a mis padres, iba abrazarles. Necesitaba verles, deseo contarles tantas cosas, me han hecho tanta falta. Deseo contarles que tengo pareja, que me hace feliz, que es bueno, que me cuida. Deseo contarles muchísimas cosas y sobretodo sobre Vlad.
Vlad aprieta mi mano acariciándola, le miró y él me sonríe.
—¿Estás feliz? — me pregunta y asiento. —Ellos se llevarán una gran sorpresa.
—Si, no