Capítulo 14. Una noche desesperante
—¡Acaso crees que puedes escapar de mi!, solo por que el hombre de esa noche te salvo no quiere decir que siempre esté aquí para ti— escupió con frialdad Cain, una risa morbosa se dibujó en su feo rostro,—Haz jugado con varios hombres estas noches, la hora es perfecta para que ahora juegues conmigo, tengo tantas ganas de ver que tan buena eres en la cama— dijo el, relamiéndose los labios, sujeto a Gia por el cuello, hasta inmovilizarla y posicionarse encima de ella.
Las lágrimas comenzaron a de