La pluma estaba a punto de tocar el papel cuando las puertas del registro civil se abrieron de golpe, estrellándose contra las paredes. Todos en la sala voltearon, sobresaltados. En especial yo que ya me esperaba lo peor, pero…penséque tendría más tiempo.
Dante Moretti entró con paso firme, con su imponente figura irradiando un poder aplastante. Dos de sus hombres lo seguían, armados, cerrando la puerta tras ellos.
—Lamento interrumpir esta conmovedora escena —dijo con una sonrisa burlona mient