POV DANTE
El ascensor tardó siglos en llegar, y yo no dejaba de apretar el botón como si eso fuera a hacer alguna diferencia. Necesitaba aire. Un trago. Un grito. Algo que me ayudara a sacar esta mierda de adentro.
Las puertas se abrieron con un pitido metálico, y salí al pasillo. La enfermera de guardia me saludó, pero no le devolví el gesto. No podía fingir que todo estaba bien. Porque no lo estaba.
Había dejado a Miranda en la sala de urgencias, limpiaban las heridas. Salí con la excusa de