Las luces de la noche parisina se reflejaban sobre el ventanal del departamento de Vanessa. Con una copa de vino tinto en la mano, hablaba por teléfono con su madre, Victoria.
—Doña Elena me llamó hace un par de días, justo después de que la noticia estallara en las redes —explicó Vanessa con tono tranquilo—. Me dijo que Beto llega mañana a París.
Al otro lado de la línea, Victoria suspiró con solidez.
—Hija, escucha a tu madre y mantén los pies en la tierra —la aterrizó Victoria con cariño y f