Mientras en la terraza la complicidad entre Armando y Maryorie daba un paso definitivo, en la habitación de la clínica el ambiente se envolvía en una calma protectora. Mauricio y los padres de Rebeca permanecían a su lado, buscando transmitirle serenidad y recordándole constantemente la prioridad de su salud y la del bebé.
Rebeca, con la voz aún débil pero la mirada cansada, sintió la necesidad imperiosa de desahogarse.
—Necesito entender... —murmuró, apretando la sábana—. Esa noche en la fiest