El Aula Magna lucía impecable para la ceremonia de graduación. Las banderas institucionales colgaban de los techos altos y los arreglos de flores blancas daban un aire de solemnidad al recinto. Tras repetir la defensa de su proyecto —esta vez ante un jurado intachable y con la ovación unánime de los académicos—, Beca y Beto se encontraban entre los primeros de su promoción, listos para recibir sus títulos.
Al finalizar la entrega de diplomas, los graduados y sus familias se dispersaron hacia lo