C233: Fue mi culpa.
Reinhardt escupió el nombre como veneno, y su expresión lo dijo todo. Reinhardt no necesitó demasiadas conjeturas. Al principio no tenía idea de quién pudo haber osado destruir su cabaret, pero cuando vio que se llevaban a Jordan, entendió que solo había una persona que estaba tan desesperado por dar con ella.
Zaid. Solo él podía haberlo hecho, solo él tenía la obsesión, la enfermedad necesaria como para tramar un acto tan bajo. Reinhardt no tenía pruebas aún, pero la certeza ardía en sus entra