—Zaid... —pronunció Jordan—. Nada de esto habría pasado si me hubieras dejado en paz, si simplemente te hubieras olvidado de mí. Seguirías teniendo tu mano si solo me hubieras dejado continuar con mi camino —murmuró con esfuerzo, como si cada palabra le costara un pedazo de vida.
Zaid la observó con los ojos entornados, sin rastro alguno de la sonrisa torcida que lo había caracterizado durante años. Esa sonrisa enferma que parecía siempre anclada a su rostro, como si el sufrimiento ajeno le pro