C220: Soy como soy, y así moriré.
Reinhardt se quedó ahí, observándola con esa intensidad que parecía perforarle el cráneo.
Y entonces habló, con una serenidad pero con una solidez que erizaba la piel.
—Dices que no necesitas cadenas porque no quieres irte. Pero… ya intentaste escapar demasiadas veces, y yo ya no puedo confiar en ti. Pase lo que pase, tú no te vas a ir de este lugar, nunca. No voy a permitirlo. Si tengo que encadenarte, lo haré. Si tengo que encerrarte entre estas cuatro paredes, lo haré también. Tu destino est