Reinhardt volvió a aparecer con una nueva bandeja de comida entre las manos. Apenas cruzó el umbral, su mirada se deslizó por el suelo, y notó que el desastre anterior había sido atendido. El piso, antes cubierto de restos de almuerzo desparramado, estaba ahora limpio. Los utensilios, aunque aún sucios, habían sido colocados con una meticulosidad pasiva sobre la bandeja anterior.
Cuando Reinhardt entró por completo, Jordan se incorporó ligeramente, recogiendo del rincón el trapo que había utili