C188: La ignorancia es una bendición.
Reinhardt se había quedado quieto, apoyando los dedos largos contra su barbilla, asintiendo lentamente mientras procesaba cada palabra que Charlie le relataba con la precisión de un bisturí. Parecía un juez silencioso, absorbiendo los detalles, calibrando las posibilidades en su mente sin necesidad de alzar la voz o mostrar ninguna emoción evidente en su rostro de mármol. Solo ese leve asentir y el resplandor frío en sus ojos delataban que estaba maquinando algo.
Finalmente, rompiendo el pesado