C116: No quiero volver a oír que no puedes.
Isabella sintió su estómago hundirse en un abismo de puro horror cuando sus ojos se encontraron con la imagen de Zaid, de pie en la penumbra, sosteniendo la cabeza cercenada de Blanca.
Su corazón percutió con vehemencia en su pecho y cada latido desgarraba su cordura mientras Zaid la miraba con una sonrisa depredadora.
—Isabella... —pronunció su nombre con una dulzura espeluznante, saboreándolo en su lengua como si fuera un manjar exquisito.
De pronto, el hombre lanzó la cabeza y el peso del