No tardé mucho en encontrarlo; de hecho, puedo sentir su presencia a kilómetros. Antes no podía percibirlo, así que supongo que se ocultaba. Pero al parecer, ahora ya no le importa en absoluto.
Me adentro en el edificio abandonado. El lugar, que en otros tiempos estuvo desolado, ahora claramente muestra la presencia de ángeles.
Mi apresurado andar se ve interrumpido por un ángel de aspecto juvenil y cabello castaño, que se coloca en medio de mi camino, claramente tratando de detenerme.
—¿Quería