—¿Puedo permanecer aquí esta noche? —preguntó mi padre y enseguida asentí.
—Claro, hay más habitaciones —respondí sonriente.
—Bueno bueno, mi querido suegro se queda hoy —se burló Azrael y le dediqué una mirada de advertencia.
—Dormiré hoy con mi padre —tomé su mano —. Recuerdo que siempre lo adoré y nuevamente quiero experimentarlo.
—Garbriella —Azrael hizo un puchero que se me hizo realmente tierno —. Eres tan injusta.
—Tengo muchas noches para dormir contigo —me acerqué y le deposit