85 - Desgracia.
El centro comercial bullía de vida. Familias paseaban, parejas tomaban café y los escaparates brillaban con luces y decoraciones. Anaís caminaba junto a Elena, observando las pequeñas prendas para bebé con una sonrisa serena.
— Sabes que ya tengo demasiadas cosas en casa — dijo Anaís con un suspiro mientras Elena sostenía un conjunto diminuto de lana.
Elena la miró con incredulidad y negó con la cabeza.
— Nada es suficiente para este bombón — replicó, sosteniendo una manta de tonos pastel —. Es