105 - Un final abierto...
Diez años habían pasado desde aquel horrible día de la boda de Anaís y Ernesto. El tiempo había transformado la tragedia en una historia de amor y felicidad. Lucrecia, por su parte, seguía pagando su condena en el penal de mujeres, donde había sido sentenciada a cuarenta y cinco años de prisión por sus crímenes. Su hijo, que había llegado al mundo en medio del caos, ahora estaba por cumplir nueve años. Apenas unos meses separaban su cumpleaños del de Lía, la hermosa y brillante hija de Anaís y