101 - Estoy contigo.
Anaís estaba de rodillas, su cuerpo tembloroso se sujetaba entre los brazos de Rogelio. Las lágrimas caían sin control por su rostro, empapando la camisa de su amigo. Era el día de su boda, su día feliz, y no podía ni quería aceptar que todo había terminado de esta manera. La imagen de Ernesto, su amor, en peligro, la consumía por dentro.
— ¿Será que lo maté? — preguntó Anaís con la voz entrecortada, el dolor en su pecho era insoportable.
Rogelio la miró con preocupación, intentando calmarla.
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