Georgina
Como cada mañana de estos últimos cinco días, escucho todo el ruido que hace en la cocina, escucho cuando se baña, e incluso las cosas que se le caen en la habitación; también escucho cuando saca su auto y cuando se va, a la misma hora de siempre. Es su ritual de cada día, incluso lo hizo el fin de semana. Eso me molesta un poco, como si él fuera el dolido al que han fallado con la peor de las decepciones. Me levanto y me cambio con algo de ropa abrigadora, hoy será otro día de trabajo