Georgina
Alexander le da una última mirada al lugar y sonrío cuando asiente. Me siento como la organizadora de eventos que se encargó de la fiesta de Halloween, la pobre mujer parecía querer hacerse en los pantalones esperando la aprobación del millonario. Es que él es un hombre al que provoca complacer en todo lo que pida. No me malentiendan, es sólo que Alexander infunde respeto. Eso es todo. Camino detrás de él cuando se dirige a la amplia zona de descanso y dejamos a Amy encantada con las f