Georgina
—Papá no podrá venir para estar con nosotros en fin de año —dice Amy, deja de balancear sus piernas y se queda mirando el fuego en la chimenea, ensimismada y retraída, como solía estarlo antes—. ¿Él ya no nos quiere?
Lleva un buen rato meditando entre si hablar o no, creí que hablaría de lo que casi le dice a Alexander. Estas palabras me sorprenden.
—Eso es lo que te tiene triste —aseguro y ella asiente.
—Sí, pero... —se interrumpe y entonces me mira—. Él se fue sin que le importemos,