Capítulo 44— Me obligó
Narrador
Bárbara y Herodes venían de regreso a la mansión Prat tras una noche maravillosa compartiendo en la antigua casa de Herodes. Lugar donde sus mortificaciones, preocupaciones y demonios del pasado habían quedado en el olvido.
Con una mano fijada en el volante mientras conducía, Herodes escuchó el timbre de su teléfono, el cual se encontraba en el bolsillo de su pantalón, y sacándolo con su mano libre para ver de quién se trataba, solo alcanzó a divisar el nombre de Riccardo en la pantalla antes de que se apagara debido a su batería baja.
Se había mantenido tan ocupado durante el día que no alcanzó a cargarlo. Dejando a este a un lado ya que no tenía nada más que hacer que esperar llegar a casa para ponerlo, Herodes siguió su camino de regreso junto a Baby, quienes se observaban por pequeños intervalos de tiempo, sonriéndose como cómplices tras una travesura, y llegando al fin a su destino, al detenerse por un momento mientras abrían los enormes portones d