Capítulo 44— Me obligó
Narrador
Bárbara y Herodes venían de regreso a la mansión Prat tras una noche maravillosa compartiendo en la antigua casa de Herodes. Lugar donde sus mortificaciones, preocupaciones y demonios del pasado habían quedado en el olvido.
Con una mano fijada en el volante mientras conducía, Herodes escuchó el timbre de su teléfono, el cual se encontraba en el bolsillo de su pantalón, y sacándolo con su mano libre para ver de quién se trataba, solo alcanzó a divisar el nombre de