Mundo ficciónIniciar sesiónLa esperanza ardió tan brillante en los ojos de Severen que casi dolió cuando el mensaje del investigador privado apareció con la ubicación exacta de Grasya.
Se levantó de un salto tan rápido que las rodillas débiles y empapadas de alcohol se le doblaron, y casi se estrelló de cara contra el suelo.Nada lo detendría ahora. Por fin iba a verla. El mero pensamiento de su rostro, su voz, la suave forma de su sonrisa bastaba para devolverle la fuerza a las piernas.—¿A






