Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba perdida en el ritmo de él cuando de pronto… se movió. En un solo gesto fluido cambió de posición. En un parpadeo… ella quedó debajo.
Metió la mano bajo la almohada y sacó su corbata de seda negra. Le levantó ambas manos por encima de la cabeza y las ató con suavidad pero con firmeza al cabecero. —¡Helios! —Los ojos se le abrieron de par en par—. ¿Por qué… qué es esto? —¿No te lo dije? —Sonrió, oscuro y malicioso—. Cuando se te acabara el ant






