Mundo ficciónIniciar sesiónUna sonrisa lenta y maliciosa se curvó en los labios de Helios mientras escuchaba a Lucian al otro lado del teléfono. Estaba sentado en el sofá de su habitación —la de él y Grasya—, vestido solo con una bata negra suelta, el cinturón desatado, abierta del todo. Cada línea dura de su cuerpo quedaba al descubierto. Los tatuajes se recortaban oscuros contra la piel cálida, aún brillante por un fino velo de sudor.
Sostenía el teléfono con una mano, pero la mirada no se apartaba de






