Mundo ficciónIniciar sesiónCuando Helios por fin lo soltó, se tambaleó, las piernas volviéndose gelatina, y apenas se sostuvo antes de caer. Lo miró desde abajo, con los ojos muy abiertos, horrorizado.
Helios sostuvo su mirada con firmeza, inquebrantable, cada línea de él gritando certeza absoluta e incontestable… y destrozó los últimos restos frágiles de la confianza de Severen.—Estás desperdiciando cada peso que les pagas a esos investigadores inútiles tuyos, Severen Morenzo. —El tono de Helios era






