Cap. 39: Seducir al joven Alfa
Las lágrimas de Lisa intentaron asomar, pero como siempre tomó aire y fingió que nada sucedía. Las heridas provocadas por Roy siempre tardaban mucho tiempo en sanar, la loba de Lisa era prácticamente inexistente después de matar a su pareja, por lo que debía fingir que su loba era lo suficientemente fuerte como cualquier Kappa o superior. Pero Las cicatrices se iban sumando en cada error cometido como madre, lo único bueno entre lo malo, es que Roy siempre me hería donde nadie lo pudiera notar