Al ver al Alfa semidesnudo llevando contra su voluntad a Luz a su habitación, preocupó a los miembros de la manada. Amaban a su Alfa, pero Luz era más importante en sus corazones.
El personal de la limpieza y de mantenimiento lo enfrentó, se colocaron frente a la puerta y, pese a su debilidad, se opusieron al gran hombre. Uno de ellos tomó valor y exclamó con firmeza: "Alfa, no permitiremos que lastime a Omega Luz". Estanislao se sintió ofendido, pues su gente tenía tan mal concepto de él: "¿C