Bajó su cuerpo y se presionó contra ella, no pudo contener un gemido cuando sus sexos se apretaron todavía más.
—Me encantas — confesó jadeante y se dedicó a moverla con él.
Ella no pudo más que gemir y fue consciente de su cuerpo y de su fuerza… se sintió tonta al sentir esa extraña sensación de hormigueó en el estómago con sus palabras, al sentirlo también jadeante y escucharlo gemir sobre ella, una parte que no sabía que tenía disfrutaba estar haciendo eso con él, ser ella… ella.
—Yo… Gio