—Gio…
—Ah, Regina…— la nombró al sentir un calor extremo comenzar a recorrerlo y su cuerpo perder fuerza mientras terminaba junto a ella… mordió su hombro al reconocer que podría hacer eso cada día de su vida.
Ambos cuerpos temblaron y Giovanni permaneció en su lugar, sobre ella y entre sus piernas… la respiración pesada de Regina escapaba por sus labios y un par de hilos cobrizos se pegaban a su frente producto del sudor que bañaba ambos cuerpos, ella estaba agotada pero una sensación de paz l