—Quédate conmigo… no seamos novios si no quieres, pero quédate conmigo…no me dejes nunca…tu no — mencionó el joven para besar sus labios.
Las manos de Regina resbalaron de su rostro a su pecho y en sus ojos se reflejó su duda, su corazón volvió a golpear con fuerza… ella se dio cuenta que justo en ese momento, se haría lo que ella deseara… si decidía dejarlo, él debería de aceptarlo… y si seguía a su lado, estaba condenándose a llegar a amarlo.
Estaba asustada… no creyó que ese momento llegaría