Regina sonrió una vez más, después de la llamada de Giancarlo y que Giovanni se fuera, habían pasado casi veinticinco minutos y ella había logrado acomodar todo lo que compraron en su respectivo lugar, se sintió satisfecha al ver que su despensa estaba surtida y tenía todo lo que necesitaba para mantener perfecta esa casa; gracias a la insistencia del rubio, ella no tuvo que pagar el resto de las compras, una vez que salieron de esa tienda de electrónica, por supuesto, insistió en hacerlo, pero