—Cielos— mencionó la joven al exhalar hondamente… Giovanni era capaz de rendirla con solo verla fijamente a los ojos, un profundo cosquilleo se apoderó de su estómago… ¿cómo era posible que ese joven en un par de meses hubiese desbancado a Giancarlo del lugar que tuvo por años en su corazón?
—Pasaremos a surtir la despensa y comprar un par de cosas, no quiero que estés sin alimentos ni enceres necesarios, y antes de que comiences de necia, yo seré quien pague por todo y no está sujeto a discusi