Giovanni la soltó y se la llevó de la mano.
—Espera Giovanni— pidió mientras era obligada a seguirlo.
Los molestos y largos pasos del ojiazul no se detenían.
—Espera. ¿qué significó eso? ¡explícame qué demonios hiciste! — exigió saber al tironearse antes de terminar de salir de ese angosto y obscuro corredor.
Él se volteó furioso y frustrado con él mismo.
— Demostrarle que eres mía, porque eso eres Regina, y no dejaré que otro imbécil piense lo contrario — dijo al golpear la pared y aprisionarl