—Hoy no podré comer con ustedes— se disculpó la apresurada cobriza al encontrarse con sus amigas fuera de su facultad.
—¿Qué? ¿Pero por qué? — se quejó Alma al verla cargar su mochila como un par de libros en sus manos.
—Todavía debo presentar un par de exámenes y no he estudiado mucho, aprovecharé este descanso para avanzar — se excusó apenada Regina.
La pelicorta resopló y no dijo más, ella también debería estar estudiando, después de todo.
—Descuida, Regina, y si hay algo en lo que podam