Un tirón en su brazo lo obligó a detenerse, volteó a ver molesto al causante del hecho.
—¿Es cierto? – la fría y molesta voz de Fiama detuvo las palabras que estuvo a punto de decir.
Ella no podía creer que Giovanni fuera tan estúpido como para involucrarse con una mocosa como esa, desde esa mañana que Barbara se lo había dicho se sintió sumamente molesta, para su suerte no había visto a Giancarlo porque seguramente notaría su cambio de humor.
Giovanni sonrió de medio lado.
— Eso no debería imp