—Déjate de tonterías, esto ha sido mi culpa — habló con su voz gruesa en molestia y la cargó en brazos para llevarla a su auto — Debes ver a un médico — termino de decir Giancarlo.
Fiama ladeó su rostro, sus celos eran reales, aunque el sentimiento que profesaba a Giancarlo no fuera del todo sincero.
Regina, quien también se había asomado a ver lo ocurrido, tuvo que hacerse a un lado para dejar pasar a Giancarlo con Fiama en brazos, su respiración se hizo lenta y su mirada se entristeció en ese