Mundo ficciónIniciar sesiónDasha se escabullo por los pasillos de la mansión Morozova, hasta ingresar en la habitación de Vladimir, el pequeño Órga dormía plácidamente, al menos él estaba bien, fue su pensamiento, sin querer molestar el sueño de su hijo, tomo una manta y se dejó caer en una silla mecedora que había en un rincón, se suponía que esa habitación era para huéspedes con niños, por lo que agradeció







