Arianna
—Todavía no entiendo por qué, no cenamos donde estábamos —. Cogió su bebida y se acercó un poco a mí —. ¿Y por qué me pediste que pagase las bebidas? ¿Qué te traes entre manos, Arianna? —Me miró de arriba abajo y no pude evitar sonrojarme —. No me importa pagar, no es necesario que gastes tus ahorros en una cena. Solo dime, que no vas a poner una cucaracha en la sopa…
Me observó con los ojos entrecerrados.
—Sé que puedes pagar, aunque la idea no es esa y ya estamos comiendo —. L