La boca de Celeste se fundió con la de él en un beso desesperado, que parecía cargar con una emoción que había contenido durante demasiado tiempo. Y durante un largo segundo, no hubo resistencia. Erick la sujetó por la cintura, con sus dedos apretando de una manera casi dolorosa. Le respondió con urgencia, necesidad y algo más.
Pero entonces, tan abruptamente como comenzó, se detuvo.
—Celeste… —murmuró con la frente pegada a la de ella, su respiración agitada, de una manera en que no la habí