—Casémonos mañana mismo —la propuesta del hombre le hizo estremecer ligeramente. Acababa de entrar a la habitación y había rodeado su cintura con sus brazos en un agarre posesivo y fuerte.
—No debiste usar a las niñas para coaccionarme —le acusó sin rodeos. Sabía que aquella había sido su intención. Y es que nunca se le pasó por la mente que usaría la excusa de un pastel para algo semejante.
—¿Quiere decir que no quieres casarte?
Valeria suspiró.
¿A quién engañaba? Por supuesto que quería