En la mesa del comedor, Eloísa comía fruta picada, hablando sobre su embarazo y diciendo que debía empezar a cuidarse. A su lado, Olivia tomaba café, mientras la escuchaba con atención. Todavía era muy pronto para saber si había quedado embarazada de aquella noche, pero Eloísa hablaba como si ya fuese un hecho. Ella prefería no contradecirla y mantener la misma esperanza. Anhelaba un nieto.
No pasó mucho tiempo antes de que el sonido seco de la puerta abriéndose de golpe interrumpiera la calma