Salieron del departamento con las niñas revoloteando a su alrededor.
En el ascensor, Valeria se mantuvo rígida, mientras las trillizas no paraban de hacerle preguntas a su padre. Él respondía a cada una de ellas con monosílabos la mayoría del tiempo, pero manteniendo un tono dulce que las alentaba a seguir preguntando.
La mujer sentía que los ojos del hombre le quemaban y, al mirar al espejo del ascensor, se encontró con esa mirada grisácea fija en su persona. Sintió calor, fue instantáneo, no