El sonido del vaso de whisky al chocar contra el escritorio fue lo único que se oyó por varios segundos en aquella oficina donde reinaba el silencio… y la frustración.
Enzo sostenía entre los dedos una hoja de papel con el sello del tribunal. La citación definitiva. La fecha, inicialmente pactada para dentro de algunas semanas, se había adelantado. La audiencia tendría lugar al día siguiente.
Arrugó el papel y lo lanzó a la papelera. Se sirvió otro trago. No era la mejor idea, pero era lo ún